Sábado, 26 de junio de 2004 OPINIÓN
Los egresados de la Universidad de Vigo
MANUEL ÁNGEL CANDELAS COLODRÓN
Una de las preocupaones mayores de las evaluaciones de calidad de la enseñanza es el seguimiento que las instituciones educativas realizan de las personas que obtienen un título: es decir, de lo que se donomina, con palabra nueva para el español peninsular, pero no tanto para el español americano, el egresado.
Las universidades anglosajonas tienen una larga tradición sobre el particular: envían con relativa frecuencia a sus titulados información sobre la carrera, les comunican las novedades de la titulación y conocen, con cierto detalle, las circunstancias en las que desenvuelven sus antiguos alumnos su actividad profesional. En España, esta imbricación es escasa, por no decir nula. Las autoridades académicas procuran paliar esta deficiencia con la introducción de sistemas de relación con los estudiantes: la creación de listas de correo o de una base de datos sobre los alumnos egresados es lo máximo conseguido, aunque de bajo rendimiento.
En este contexto debemos colocar la aparición de encuestas sobre el nivel de empleo de los egresados universitarios. Faro de Vigo publicaba el día de San Juan las conclusiones de esas encuestas, entre las que destacaba la elevada proporción de desempleados entre los titulados de la Universidad de Vigo, un 24%, sólo superada por la de Oviedo. Los datos expresados en el titular eran así de crudos, pero, acostumbrado a otras encuestas semejantes, decidí ir a la fuente de estas conclusiones: la página web de la ANECA en el apartado Documentos de trabajo.
No soy experto en encuestas, pero me llamó la atención la precaución expresada por la ANECA en el preámbulo de su trabajo: "no pretende una representatividad del conjunto de egresados en las universidadaes de todo el territorio nacional en una enseñanza concreta, ni de la totalidad de egresados de una universidad en el conjunto de sus titulaciones". Seguí leyendo para conocer el método empleado: la ANECA realizaba la encuesta "mediante entrevista telefónica asistida por ordenador", dirigida "a todos los estudiantes graduados en el año 2000 de las titulaciones seleccionadas por cada una de las universidadades participantes (140 titulaciones de 29 universidades)". No dudo de que hayan llamado a todos, pero lo cierto es que en el caso de la Universidad de Vigo los datos finales corresponden a un máximo de 164 encuestados. Conviene indicar que una sola de las diez titulaciones encuestadas, por ejemplo Administración y Dirección de Empresas, ya ofrece un semejante número anual de egresados. En el año 2002-2003 el número de titulados por la Universidad de Vigo era de una 4.000 personas: que respondan sólo 164 encuestados, a un término medio de 16 por titulación y sin tener noticia de cómo se reparten esos 164 encuestados entre las carreras, no parece una cantidad significativa. Si además tenemos en cuenta que no todas las titulaciones aparecen en la encuesta, señalar que la Universidad de Vigo en su conjunto obtiene estos resultados resulta en rigor estadístico incorrecto. De la Universidad de Oviedo, con un 30% de parados, por ejemplo, sólo se recogen los datos de las titulaciones de contrastada menor inserción laboral, y de la Universidad de Valladolid, cuya proporción de parados era de un 1% de un total de 347 alumunos (3 alumnos desafortunados), se toman los datos de carreras como Medicina, Odontología, Telecomunicaciones, o Ingenierías Química e Industrial, que, por lo que a mí se me alcanza, suelen ser titulaciones con indudable demanda profesional. Al tiempo, la propia encuesta incluye datos de universidades como la de Valencia sobre un total de unos 1.200 encuestados junto a los de la de Salamanca, con sólo 158 encuestados: tuvieron, no obstante, el reparo de no publicar los datos de las universidades con menos de 100 entrevistados. La desigualdad en la recogida de datos es patente y, a mi juicio, debería ser suficiente motivo para anular buena parte o, al menos, la más sustancial de las conclusiones.
Comento estas circunstancias no porque salga mal parada la Universidad de Vigo, que ése es otro cantar, sino porque se pierde la oportunidad de conocer algo mejor la realidad. La foto que querían hacer sale movida y así es difícil distinguir las cosas o ser, al menos, creíble. Esperemos que la ANECA, que en una declaración de honestidad admite de forma explícita que la encuesta no es representativa y, de forma implícita, que no vale para nada, deje de proporcionar (y no es la primera vez) los datos mal recogidos de sus indagaciones. Si el propósito es, como señala la introducción, "conocer cómo se ha desarrollado la inserción laboral de los titulados universitarios del año 2000 en toda España", la fórmula empleada no puede asegurar la veracidad de los resultados.
viernes, 11 de abril de 2008
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2 comentarios:
A verdade é que estes artigos e estudos a menos de dous meses de licenciarse, desacougan.
Máis alá de que este estudo en particular amose deficiencias que invalidan calquer conclusión, opino que tal pescuda é fundamental. Dende unha perspectiva de marketing non se entende que xa a propia universidade non trate de coñecer o grao de satisfación do seu consumidor/alumno. Se os alumnos acudimos ás universidades na percura de coñecementos que nos capaciten no terreo profesional e persoal, ¿cómo é posible que non exista ninguha retroalimentación por parte das universidades sobre o grao de consecución destes obxectivos dos seus clientes?. Alguén pode imaxinar ¿canto sobreviría no mercado unha marca de automóbiles que se avaríen ás primeiras de cambio e o propio fabricante nin se entere do asunto?
Evidentemente no modelo universitario europeo isto pode ocorrir porque o que paga e papa Estado e o alumno so serve para decorar as paredes con fotos de orlas.
El tema clave en este artículo es, creo yo, el de la enseñanza superior gratuita.
Los sectores mas liberales e intelectuales de este país creen que el uso de un uniforme en los colegios (no pensando en la parte practica) es una medida que cuarta el desarrollo creativo de los niños y no deja pie al consumo de ropa que se vende en de todos los comercios, con la consiguiente reducción de la productividad, y un mayor reparto de la riqueza.
Y digo yo; no aumentaría mas la productividad , no se desarrollaría mas la imaginación y el intelecto en general, en un estado menos subvencionado y con mas libre mercado?.
Pues esto también se podría aplicar a la enseñanza superior si los centros no fuesen públicos. Pensemos en un estado totalmente mercantilista, ¿que seria de una universidad con un alto índice de paro en sus licenciados, o en la que sacar un titulo fuese muy fácil, o en la que los profesores no estuviesen comprometidos con su cátedra?
Lo que esta claro es que los sistemas de calidad se deben extender a todos los ámbitos laborales y sobre todo a las administraciones públicas donde son muy necesarios. Hablo en este último párrafo con conocimiento de causa.
Alberto Iglesias.
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